Terror en la pantalla. El cine latinoamericano conoce el miedo

Tradicionalmente, el cine de los países de América Latina no se ha concentrado en el género de horror. Pero hay cada vez más excepciones. Estas películas de terror latino son excelentes, recomendables y muy originales.

De Diego Brodersen

Durante mucho tiempo, el miedo sólo llegó de afuera: la cinematografía latinoamericana nunca se ha caracterizado por abordar de manera recurrente las incontables variables del cine de terror. Sin duda ha habido excepciones, que no hicieron más que confirmar esa regla. En Argentina, por ejemplo, hay un trío de películas insoslayables: Una luz en la ventana (1942), de Manuel Romero; El extraño caso del hombre y la bestia (1951), de Mario Soffici, en su doble papel de director y actor; las Obras maestras del terror (1960) de Enrique Carreras, basadas en relatos de Edgar Allan Poe. En México, posiblemente el país del continente que más empeño puso en fabricar horrores fílmicos, clásicos muy tempranos como La llorona (1933), de Ramón Peón, o títulos como El vampiro (1957), de Fernando Méndez, y Hasta el viento tiene miedo (1968), de Carlos Enrique Taboada, marcan una afinidad con temáticas y estilos importados de los Estados Unidos y Europa, pero asimilados al folclore y los relatos populares regionales.

Información: goethe.de/ins/co/es/kul/fok/ags/21679648.html

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