De los Letargos Felices (Der glücklichen Langweilen)

Una muestra de María Inés Plaza Lazo
Fecha: Del 17 al 21 de diciembre de 2012
Lugar: Casa Cino Fabiani, Numa Pompilio Llona Nº 196

El pensar como experiencia universal y por lo tanto reconocible en cualquier parte del mundo es lo que colma las obras en “De los letargos felices – Der glücklichen Langeweilen”. Esta contienen ejercicios de confrontación con lo visual como transparencia recíproca entre el saber y el tiempo, y se encuentran vinculadas con lo que Michel Foucault llama “el pensamiento de afuera”. El “afuera” dentro de esta muestra pretende ser visualizado como aquel espacio neutro, es decir, una heterotopía (siguiendo el vocabulario de Foucault) como instancia del conocimiento que ya no es el espacio tradicional y cerrado de la representación, sino un centro donde todo diálogo sea posible. Entre este pensar y este afuera se encuentra el letargo, origen y muerte de la curiosidad, el miedo y la angustia, motores de la búsqueda de idealidades. El título de la muestra avisa un plural a pesar de que el letargo en sí (y langeweile en alemán) es un solo estado.

El letargo como una preocupación filosófica desde Kierkegaard, influye sin duda en la concepción de la existencia en la sociedad moderna alemana. Pero ya que “De los letargos felices” muestra imágenes que son a su vez estados filosóficos donde el tiempo es el objeto en cuestión, encienden estas en su abstracción una diagnosis social de los diversos circuitos artísticos en Munich. Son las obras de artistas que María Inés Plaza Lazo ha reunido en la Casa Cino Fabiani como: Ayzit Boston, Gabi Blum, Anna McCarthy, Oh Seok Kwon, Martin Hast, Philipp Gufler, Sarah Lierl y Jonathan Penca.

Que los artistas en sus obras se representen a sí mismos como emigrantes de su propia condición resulta en el contexto guayaquileño un punto de contacto con la búsqueda de otras poetologías alrededor de la construcción del individuo y su apreciación psicográfica del tiempo. La pregunta de cómo esto puede ser abordado en el arte, apelando a la responsabilidad del artista con su lugar de origen, se cristaliza en estos etéreos imaginarios.

Sarah Lierl, Anillos, 2010

Las obras están conectadas a través de esta idea del letargo como una solución mental a cuestionamientos individuales; una idea plausible si nos fijamos en que el aburrimiento no es sólo un estado sino causa y efecto, elemento alienígeno en la vida moderna, cuyo fundamento es optimizar el horario propio. Dándole la vuelta al letargo como el verdadero momento de productividad y cambio – de un encuentro con la libertad del pensamiento al alejarse del rutinario vivir – significa esto el poder reconocer a modo de Kierkegaard que “la venenosa duda en el alma devora todo”.

Extracto del texto original escrito por María Inés Plaza-Lazo.

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